lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Convenciones de Comics... ?

Toda persona en la que haya un mínimo de espíritu friki, ha asistido a alguna convención de comics, yo no soy la excepción. No es que haya asistido a muchas, pero las pocas a las que he ido no han dejado en mí el menor interés por asistir a más. La razón es muy simple, si bien soy una persona friki, también soy científico, y como tal tengo una clara noción de lo que implica el concepto de "convención", mismo que no tiene nada que ver con lo que se ha tenido a mal llamar "convención de comics".

El concepto sencillamente ha sido corrompido. Según el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, convención significa "Reunión general de un partido político o de una agrupación de otro carácter, para fijar programas, elegir candidatos o resolver otros asuntos". En un sentido más laxo, podría entenderse como convención, que un montón de gentes se reúnen para tratar un tema en particular (definición que se parece más a las encontradas en diccionarios de menor impacto). Sin embargo, en el mercado dirigido al friki este concepto ha sido transformado de manera extraordinaria por algunos organizadores de esta clase de eventos. Pero me estoy adelantando.

Pensemos primero en una convención científica, digamos un congreso. Cualquier asistente se encontrará con que hay un área dedicada a la exposición oral de las investigaciones más recientes relacionadas con el tema del que trata la convención. Además de otra área para exponer carteles con el mismo fin. Se trata en gran medida de un punto de encuentro, en el cual pueden establecerse contactos, o sencillamente preguntar las dudas que se tengan directamente a los autores de diversos trabajos de investigación. En una convención científica, le es posible a los asistentes ponerse al día sobre los temas que le son más relevantes, discutir puntos de vista, o proponer soluciones a problemas científicos particulares, que incluso pueden tener repercusión en el nivel político y de desarrollo social.

Pensemos ahora en una "convención de comics". Lo que encontraremos es, básicamente, un tianguis. Pero no sólo eso, sino que es un tianguis en el que, pese al nombre que pueda llegar a ostentar el evento, lo que menos se venden son comics. Lo que más se va a encontrar son series de animación japonesa, artículos publicitarios de las mismas, o souvenires. No quiero que se entienda que tengo algo en contra de la animación japonesa, sencillamente enfatizo el hecho de que el concepto actual ya no se apega a lo que originalmente debiera ser. En otras palabras ¿Por qué decir que es una convención de comics, si la intención del evento es vender anime, no es más honesto llamarles "Gran Venta de Anime" o algo por el estilo? Esto puede parecer trivial, pero lo cierto es que la forma como hasta ahora se le ha denominado a esta clase de eventos genera expectativas que no se ven cumplidas, lo cual es importante, considerando que el ingreso a los mismos no es gratuito.

Pero no hay que perder la objetividad, una convención de comics no consiste exclusivamente de una vendimia, también hay exponentes... o al menos esa es la idea. Lo que en realidad ocurre es que algún sujeto, de estos que se creen los paladines del comic mexicano, se para en el escenario a decir pestes de las personas que los están escuchando. Por ejemplo, que todos los asistentes tienen poco criterio, o que son unos traidores por consumir manga o anime en vez comic nacional, o que ya no es como antes, cuando se consumían productos evidentemente mexicanos como Estar Guars, Espaider Man o Equis Men (y sí, algo así me tocó escuchar en una convención, sólo agregué unos títulos para darle más ponch). O bien, podemos escuchar a algún actor de doblaje que, al igual que los moneros mexicanos, se para a quejarse del público, por ejemplo, diciendo que son unas lacras por ir a ver la película de los simpsons con los nuevos doblajes, en vez de no verla y apoyar al elenco original.

Es cierto que esto último no siempre ocurre, ocasionalmente sí se para un fulano a decir cosas sensatas. Por ejemplo, en alguna ocasión me tocó ver a Enzo Fortuny, que si bien personalmente no me cae nada bien, debo reconocer que su ponencia fue bastante didáctica, bien preparada, y la audiencia la aceptó con bastante agrado (yo incluido). Sin embargo, este tipo de ponencias son la excepción y no la regla.

Otro evento común en las convenciones, es el concurso de cosplay. Para quienes no saben qué es esto, pues sencillamente se trata de una actividad muy popular que consiste en caracterizarse de un personaje de alguna serie animada, comic o similares, e interpretarlo. Los concursos de cosplay suelen ser bastante llamativos y por lo regular son "la gran atracción" en una convención de comics. Sin embargo, hay que decir que por lo regular están sobrevalorados. No me refiero, a que no sea un espectáculo bastante interesante, ni tampoco pretendo menospreciar esta actividad. Me refiero a que la mayoría de las veces vemos trajes con terrible hechura, performances deplorables, y conductores completamente antipáticos, pero a pesar de esta mala calidad el público queda encantado y se olvida incluso de lo pésimo que pudo haber sido todo el evento, con todo y su vendimia excesivamente cara y sus ponentes amargados.

Pero bueno, ya he hablado bastante mal de las convenciones... es hora de hablar mal de los asistentes. La mayoría de los frikis que van a las convenciones se quejan de lo caro que fue la entrada, de que no les hicieron descuento por llevar cosplay, de que la vendimia fue demasiado cara, de que no había nada que comprar, de que no hubo buenos ponencias, de que el concurso de cosplay estuvo pésimamente organizado, y de que además estuvo arreglado porque no ganó la chica piernudota con el peor traje y que se cayó en medio performance, o de que el ganador era compadre del jurado, de que las 48 horas que estuvieron ahí metidos fueron las más aburridas de su vida, de que es lo mismo de siempre pero que el año anterior estuvo mejor, de que ya no es como la primera... Pero año con año, de manera religiosa, siguen asistiendo; pagan esas entradas demasiado caras, compran esos artículos demasiado ordinarios, escuchan (de lejos porque no les interesa realmente) los ponentes que aborrecen a su audiencia, y participan como público o como participantes en el concurso arreglado y demasiado mal organizado.

Cierto, las convenciones de comics (cuando menos las que se hacen en Aguascalientes, que igual se van de gira por la República) son verdaderamente aborrecibles. Pero la culpa de que esto ocurra es de la gente que, pese a que no les agrada y coinciden conmigo en que dichos eventos tienen una calidad deplorable, siguen asistiendo. Son pocas las personas que, como yo, ya no asisten más a esta clase de eventos, y que año con año nos enteramos de la pésima calidad que mantienen, por los comentarios de terceros. En otras palabras, el público que asiste a las convenciones de comics tiene lo que se merece, por consumir fielmente un producto que no vale la pena. Si queremos una verdadera convención de comics, más nos vale que dejemos de consumir la basura que nos quieren vender estos organizadores.